NUESTRA HISTORIA


Acerca de las cofradías del Rosario.

La primera Cofradía del Rosario fue fundada en 1470 por el dominico bretón Alano de Rupe. Surgió de la reformulación de otra cofradía anterior, denominada Congregación de la Virgen, se fundó alrededor del año 1304 en la iglesia de Santa María Novella en Florencia (Italia), y que pronto se difundió en muchas iglesias de los frailes dominicos.

Sin embargo, el principal difusor y organizador de la Cofradía del Rosario fue un doblínico fraile, Jacob Sprenger, anterior del Convento de Colonia (Alemania) y fundador en 1474 de la Cofradía del Rosario en esa ciudad. En 1476 la fundación fue aprobada por Alejandro de Forli, legado pontificio. Esta nueva fraternidad contó con el apoyo firme del emperador Federico III, registrado entre sus primeros miembros.

Realmente la Cofradía de Colonia fue la primera en gozar de la aprobación pontificia y en ser conocida con el nombre de Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, una diferencia de la cofradía mariana de Alano de la Roca, que no gozó del respaldo pontificio.

Desde Colonia la devoción del Rosario y la Cofradía se extendió rápidamente a otras ciudades, no solo en Alemania, sino también al resto de la Europa católica y al Nuevo Mundo. El éxito de la Cofradía del Rosario se debió en gran parte a la libertad y la flexibilidad de su organización, pero también a las indulgencias concedidas por los padres.

La Cofradía del Rosario de Salamanca.

Apenas se conservan datos fidedignos de los comienzos de la Cofradía del Rosario en Salamanca, pero todo apunta a una fecharla en torno a finales del siglo XV o principios del siglo XVI. Sin duda, el establecimiento de la predicación en Salamanca, que contemplaba las fechas más de los siglos, y el impulso a la obra maestra que supondrá el coloso del edificio del Convento de San Esteban son dos condicionantes para el establecimiento de la nueva cofradía adscrita al convento de los dominicos.

Durante estos siglos la Cofradía del Rosario ha permanecido en Salamanca, siendo durante muchos momentos de su prolongada historia, una de las cofradías más señeras en la ciudad. Ha contado con ilustres personajes en su amplia nómina de hermanos y solo por citar los ejemplos de sus inscripciones mayordomos que puede hablar del impresor Alejandro de Cánova en el siglo XVI o del artista Joaquín de Churriguera en el siglo XVIII.

Después de un momento de una decadencia del último tercio del siglo XX, la propia Orden de Predicadores ha querido dar un nuevo impulso a las cofradías del rosario, y en Salamanca ese movimiento ha deparado en la reorganización de la tradicional Cofradía del Rosario, que ha el nuevo título de Real y Pontificia Archicofradía Sacramental de María Santísima Madre de Dios del Rosario y San Pío V. Ninguno de los títulos es azaroso y realmente responde a la prolífica historia de la cofradía, que ha recibido en múltiples ocasiones el apoyo de la Corona y de los Pontífices. En esta ocasión se ha añadido un nuevo titular, San Pío V, que benefició grandemente a la Cofradía del Rosario conIcidiendo en diversas indulgencias a sus cofrades.